Resumen:
En el texto se aborda el cuidado de la salud y la enfermedad desde una
perspectiva intercultural, en la cual se tienen en cuenta las creencias, las
prácticas curativas, cosmovisión y cosmogonía de los diferentes pueblos
étnicos e indígenas. Cabe mencionar que, el sistema de salud colombiano no
considera modelos tradicionales en salud, por el contrario, este se asume desde
un modelo positivo, apoyado en el método científico observable, medible y
cuantificable, que deja de lado las emociones, pensamientos y creencias de
los pacientes al momento de ir a una consulta para recuperar su salud.
Así las cosas, la praxis de los profesionales de la salud no se orienta desde
una mirada intercultural y desconoce, en muchas ocasiones, los significados,
representaciones sociales, e imaginarios que se manifiestan en la persona en
el momento de enfermar y cuando trata de recuperar su salud. En este sentido,
para los profesionales de salud, es indispensable desarrollar competencias
interculturales que les posibiliten atender de manera holística e integral a
sus pacientes, con el fin de conocer las prácticas del cuidado de la salud en
las personas, así como las diferentes maneras de prevenir complicaciones
asociadas a enfermedad, diagnósticos y formas de tratamiento. Por tal motivo,
es importante comprender los significados que tienen los sujetos frente a la
salud, la enfermedad y la muerte.
Teniendo en cuenta lo anterior, es fundamental orientar y planificar
planes terapéuticos para el paciente, en los cuales se incluya el análisis de
sus cosmovisiones, puesto que esa comprensión implica cómo la persona va a
asumir un tratamiento y cómo va a relacionar los diferentes procedimientos
realizados por los galenos y el personal de salud en general.
La salud se ha comprendido a partir de los determinantes sociales y
explicaciones desde modelos causales y epidemiológicos sociales, en los cuales
únicamente se menciona la cultura, pero no se profundiza en ella. Por lo tanto, es
necesario realizar una revisión del concepto de salud, así como de enfermedad.
De esta manera, se pretende dar respuesta a la manera como se asume el
acceso a la atención en salud, sus limitaciones, no solo desde lo geográfico, sino
con respecto a las barreras culturales dadas por el paciente y por el profesional
de la salud, quien, al no conocer aspectos culturales, no solo limita una atención,
sino que puede vulnerar el derecho a la salud de las personas.
Por otra parte, los médicos tradicionales, llámense chamanes, curacas,
taitas, entre otras denominaciones, tienen un reconocimiento desde la
práctica de los saberes ancestrales. Por tanto, es importante conocer su
práctica, sus aprendizajes y establecer un diálogo entre ambas medicinas,
en el que confluyan los avances científicos y el quehacer de curanderos sobanderos o parteras. En este sentido, se entiende que, cada actor cumple
unas funciones específicas desde un conocimiento (validado empíricamente o
por teoría), conocer las prácticas del otro (médico alópata-médico tradicional)
permitirá reconocer el cuidado de la salud de la persona, indagando aspectos
de la salud, la enfermedad, el bienestar. Todo ello, encaminado a contribuir en
la reflexión y la práctica de una atención humanizada y con seguridad en la
atención.
En este orden de ideas, el cuidado, en el marco de la Política Integral
en Salud, se comprende como la capacidad de los sujetos y del Estado de
proteger la salud de familias e individuos en el marco de políticas integrales
que permitan una adecuada atención y manejo de la salud y la enfermedad,
desde un modelo de atención biopsicosocial.